Siete Reyes Sword

La leyenda que inspiró esta espada nació en un cálido verano de agosto del novecientos y pico en lo que hoy se conoce como Baja Renania, cerca del antiguo Limes Germanicus, esa vieja frontera del desaparecido Imperio romano destinada a mantener a los bárbaros a raya. Ahí mismo, en una verde región enclavada donde el Rhin recibe un pequeño afluente llamado Lippe fue forjada en acero franco. La espada tenía un nombre primigenio que se perdió en el tiempo. Terminó bautizada como “La siete Reyes”, ya que, entre sus dueños, siete habían sido reyes y al parecer el último se ocupó de embellecer la vaina con las imágenes de los predecesores. Reyes de reinos pequeños y de reinos grandes, algunos bastardos, otros —según se contaba entonces— protegidos por sangre de dragones. Los reyes le habían otorgado una fama que la convirtió en un valioso objeto de culto y la alejó de los campos de batalla. La entregaron como dote, la heredaron hijos primogénitos, la obsequiaron como trofeo. Los dioses fueron cambiando. Cruces se habían cincelado en la hoja tratando de convertir su origen pagano. Arcángeles y mártires fueron invocados para alejar sortilegios nibelungos. Rituales cristianos reemplazaron los rituales de deidades vikingas. Continuó pasando de dueño en dueño. Que ya no eran reyes. Sin embargo, aún le quedaba una última batalla… Alejándonos de la leyenda y enfocándonos en la espada, podemos describir a la Siete Reyes como una hoja tipo X de la clasificación de Oakeshott, con una defensa tipo gaddhjalt. A finales de la era vikinga, este estilo de empuñadura fue denominado regionalmente como 'gaddhjalt' (pr. Gahd—hyalt) debido a los delgados y agudos gavilanes (cada uno de los “brazos” que forman la cruz en la guarda). En inglés se las llama Spike hilt, algo así como guarda de puntas. La hoja de 81 cm está forjada en 5160 y posee una dureza de 55 Rc. La espada tiene una longitud total de 97 cm. El espesor de la hoja al nacer de la cruz es de 5 mm de espesor y se afina a 2,5 al final del vaceo. El peso total 1100 gr. Los siete reyes de la leyenda están cincelados en cobre y clavados a una vaina de madera forrada en cuero. Dos ballenas de bronce cierran y le brindan solidez a los bordes. Sunchos de latón cincelado separan los reyes. Un fino hilo de plata embutido ornamenta discretamente el pomo, forjado en estilo de “nuez del Brasil”. La espada ya está reservada y la historia completa se va a poder leer en un libro que se publicará en mayo de 2018.